
La artrosis es una patología crónica que afecta las estructuras del tejido conectivo del sistema musculoesquelético. La enfermedad se caracteriza por un curso progresivo con destrucción gradual del tejido cartilaginoso. La artrosis se detecta en la mayoría de los pacientes después de los 65 años, ya que uno de los motivos de su desarrollo es el envejecimiento natural del organismo.
La aparición de patología degenerativa-distrófica es provocada por lesiones previas, enfermedades endocrinas e inflamatorias, actividad física excesiva o, por el contrario, un estilo de vida sedentario. Los principales síntomas de la artrosis son dolor en las articulaciones, hinchazón y limitación del movimiento.
Para diagnosticar la patología, se realizan estudios instrumentales: radiografía, artroscopia, resonancia magnética, tomografía computarizada. La artrosis de primera y segunda gravedad se trata de forma conservadora con un ciclo de medicamentos, procedimientos de fisioterapia y masajes y terapia de ejercicios. En caso de cambios destructivos irreversibles en las articulaciones, está indicada la intervención quirúrgica: artrodesis, endoprótesis.

Mecanismos patogenéticos
Con la artrosis, se producen cambios pronunciados en las estructuras internas del tejido conectivo. Se forman erosiones deformantes en los tejidos del cartílago, lo que provoca la destrucción de las fibras de colágeno, así como de proteoglicanos que consisten en proteínas (5-10%) y glucosaminoglucanos (90-95%). Como resultado, la red de colágeno pierde estabilidad y comienzan a liberarse metaloproteinasas que destruyen todo tipo de proteínas de la matriz extracelular. La destrucción se acelera al aumentar la biosíntesis de colagenasas y estromelisina. Por lo general, los valores cuantitativos normales de las enzimas están controlados por citocinas, pequeñas moléculas de información peptídica. Pero a medida que avanza la artrosis, la concentración de estas proteínas disminuye, lo que provoca la liberación de una gran cantidad de enzimas que dañan el tejido cartilaginoso.

Los proteoglicanos con una estructura alterada comienzan a absorber moléculas de agua que no pueden retener. Por tanto, el exceso de líquido ingresa a las fibras de colágeno. Se “hinchan” y pierden fuerza y elasticidad. También se producen cambios negativos en la composición cualitativa y cuantitativa del líquido sinovial. Con la artrosis, la concentración de hialurón disminuye. Los cartílagos hialinos ya no reciben suficientes nutrientes y oxígeno para su regeneración. Se forman focos de ablandamiento en los tejidos cartilaginosos y luego aparecen grietas y crecimientos necróticos específicos. Las cabezas de los huesos quedan expuestas y comienzan a sufrir microtraumatismos cuando se desplazan entre sí.
Causas y factores provocadores.
Aún no se han establecido las causas del desarrollo de artrosis primaria (idiopática). Ocurre en ausencia de factores provocadores, por lo que se proponen teorías sobre una predisposición hereditaria a la destrucción prematura del cartílago. La artrosis secundaria se desarrolla como consecuencia de otras patologías articulares o lesiones previas. Qué puede causar una enfermedad degenerativa-distrófica:
- lesión en una articulación o estructuras cercanas del tejido conectivo: fractura, dislocación, daño al menisco, rotura parcial de músculos, ligamentos, tendones o su separación completa de la base ósea;
- trastorno displásico congénito del desarrollo articular;
- alteración del funcionamiento de las glándulas endocrinas, trastorno de los procesos metabólicos;
- reumatismo o fiebre reumática;
- artritis reumatoide, reactiva, metabólica, psoriásica o gotosa, poliartritis;
- artritis purulenta causada por estreptococos, epidérmicos o Staphylococcus aureus;
- tuberculosis de cualquier localización, brucelosis, clamidia, gonorrea, sífilis;
- Enfermedad degenerativa, por ejemplo, osteocondritis disecante.
La hipermovilidad de las articulaciones, provocada por la producción de colágeno especial, predispone al desarrollo de artrosis. Esta condición se detecta en el 10% de los habitantes del planeta y no se considera una patología. Pero la hipermovilidad se acompaña de debilidad del aparato tendinoso-ligamentoso, lo que provoca frecuentes lesiones, especialmente en la articulación del tobillo (esguinces y roturas de ligamentos, dislocaciones).
La osteoartritis a veces es causada por trastornos hematopoyéticos, como la hemofilia. La hemartrosis o hemorragia en la cavidad articular provoca un deterioro del trofismo del cartílago y su destrucción.
Los factores predisponentes incluyen la vejez, cargas frecuentes en las articulaciones que exceden sus límites de fuerza, exceso de peso, intervenciones quirúrgicas e hipotermia.

El grupo de riesgo incluye mujeres durante la menopausia, personas que viven en condiciones ambientales desfavorables o en contacto con compuestos químicos tóxicos. Si hay una deficiencia en la dieta de alimentos con vitaminas y microelementos, se crean las condiciones previas para la destrucción gradual del cartílago hialino.
Cuadro clínico
El peligro de la artrosis radica en la ausencia de síntomas en la primera etapa de su desarrollo. La patología se manifiesta clínicamente gradualmente, los primeros signos aparecen en el contexto de una destrucción significativa del tejido cartilaginoso. Inicialmente, una persona siente un ligero dolor que no tiene una localización clara. Aparece después de la actividad física: levantamiento de pesas, entrenamiento deportivo. En ocasiones, la primera manifestación clínica es un crujido o chasquido al doblar o extender la articulación. Una persona comienza a notar que algunos movimientos son difíciles. Sin embargo, en la etapa inicial de la artrosis, la rigidez aparece por la mañana y pronto desaparece.
A medida que avanza la enfermedad, el dolor también se siente por la noche, provocando no sólo alteraciones del sueño, sino también la aparición de fatiga crónica. La gravedad del síndrome de dolor en la segunda etapa aumenta con los cambios de clima, la exacerbación de patologías crónicas y las infecciones virales respiratorias agudas. La amplitud de movimientos se reduce notablemente. La causa de la rigidez es el adelgazamiento del cartílago, así como la restricción consciente de los movimientos de la persona en un intento de evitar el dolor. Esto conduce a una mayor carga en la articulación opuesta, lo que provoca daños mayores. La artrosis también se caracteriza por otros síntomas específicos:
- el dolor provoca espasmos de los músculos esqueléticos y el desarrollo de contracturas musculares (limitación de los movimientos pasivos en la articulación);
- los crujidos en las articulaciones, los clics y los crujidos al moverse se vuelven constantes y ocurren con casi cada desplazamiento de los huesos entre sí;
- a menudo se producen calambres musculares dolorosos;
- las articulaciones se deforman, lo que provoca alteraciones en la postura y la marcha;
- en la tercera etapa de la artrosis, la deformación es tan pronunciada que las articulaciones se doblan y la amplitud de movimientos en ellas se reduce significativamente o está completamente ausente;
- con artrosis de tercer grado de rodilla, tobillo, articulación de cadera, el paciente utiliza bastón o muletas al moverse.

En ausencia de tratamiento, la patología progresa y, durante su curso, las remisiones son reemplazadas por recaídas y la frecuencia de las exacerbaciones aumenta constantemente. La rigidez en los movimientos por la mañana ahora no desaparece en mucho tiempo, se vuelve permanente..
Al examinar a un paciente con artrosis de primer grado, el médico nota solo una ligera hinchazón de la articulación y una preservación completa del rango de movimiento. En patología de grado 2, la palpación revela dolor y deformidad leve. En la zona del espacio articular se observa la formación de engrosamientos óseos.
La artrosis se caracteriza por el desarrollo de sinovitis, procesos inflamatorios en las membranas sinoviales de las articulaciones de la cadera, la rodilla, el tobillo y el hombro. Su síntoma principal es la formación de un sello redondeado en el área de la articulación, cuando se aplica presión sobre la cual se siente el movimiento del líquido (fluctuación). La sinovitis aguda puede ir acompañada de un aumento de la temperatura de hasta 37-38 °C, dolores de cabeza y trastornos digestivos.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza sobre la base de los resultados de los estudios instrumentales, las características del cuadro clínico, la anamnesis y las quejas del paciente. Un análisis general de sangre y orina no es muy informativo: todos los valores permanecen dentro de los límites normales si la artrosis no es causada por una patología metabólica. Con el desarrollo de la sinovitis, aumenta la velocidad de sedimentación globular (30 mm/hora) y aumenta el nivel de leucocitos y fibrinógeno en la sangre. Esto indica un proceso inflamatorio agudo o crónico que ocurre en el cuerpo. En las formas secundarias de artrosis se producen cambios en los parámetros bioquímicos e inmunológicos.
El método más informativo para diagnosticar patología degenerativa-distrófica es la radiografía en proyección frontal y lateral.
| Etapas de la artrosis según la clasificación de Kellgren-Lawrence (1957) | Signos radiológicos de patología. |
|---|---|
| Inicial | Sin signos radiológicos |
| primero | Estrechamiento indistinto y desigual del espacio articular. Ligero aplanamiento de los bordes de las placas óseas, formación de osteofitos iniciales o su ausencia. |
| segundo | Estrechamiento marcado del espacio articular, 2-3 veces mayor de lo normal, formación de un gran número de osteofitos, osteosclerosis subcondral. La aparición de claros quísticos en las epífisis. |
| tercero | La aparición de osteosclerosis subcondral pronunciada y grandes osteofitos marginales, estrechamiento significativo del espacio articular. |
| cuarto | Formación de osteofitos masivos y gruesos, fusión casi completa del espacio articular, deformación y compactación de las epífisis de los huesos que forman la articulación. |

Si, después de estudiar las imágenes de rayos X, el médico tiene dudas sobre el diagnóstico, se prescribe una tomografía computarizada. Y para evaluar el estado de las estructuras del tejido conectivo ubicadas cerca de la articulación, se realiza una resonancia magnética. Cuando se utiliza contraste, es posible evaluar dinámicamente el suministro de sangre a los tejidos y establecer la etapa del proceso inflamatorio durante el desarrollo de la sinovitis.
Métodos básicos de terapia.
La artrosis sigue siendo una enfermedad incurable, ya que no existen fármacos farmacológicos para la regeneración del tejido cartilaginoso. El objetivo principal de la terapia es prevenir la progresión de la patología y mantener la movilidad articular. El tratamiento es complejo y a largo plazo, y utiliza medicamentos tanto locales como sistémicos. Los pacientes deben evitar una tensión fuerte en la articulación y, si es necesario, limitar el rango de movimiento con dispositivos ortopédicos: ortesis, vendajes elásticos. Los pacientes con sobrepeso necesitan hacer ajustes en su dieta para reducir gradualmente el peso corporal y seguir una dieta.
Después de lograr una remisión estable, a los pacientes se les muestran ejercicios de fisioterapia diarios. Las primeras sesiones de entrenamiento se realizan bajo la guía de un fisioterapeuta, luego el paciente realiza una serie de ejercicios en casa. La terapia con ejercicios se puede complementar con natación, yoga y ciclismo.
Para reducir la gravedad del dolor, se prescriben medicamentos de varios grupos clínicos y farmacológicos:
- medicamentos antiinflamatorios no esteroideos en forma de ungüentos, tabletas, soluciones para administración parenteral con ingredientes activos;
- inyecciones en la articulación de soluciones anestésicas en combinación con glucocorticosteroides;
- Relajantes musculares para eliminar espasmos musculares y contracturas restrictivas.
Los regímenes terapéuticos incluyen vitamina B, sedantes y, si es necesario, tranquilizantes y antidepresivos. Se requieren condroprotectores para un uso prolongado. Este es el único grupo de medicamentos que tienen la capacidad de restaurar parcialmente el tejido del cartílago.
Para aumentar su actividad clínica, se llevan a cabo procedimientos fisioterapéuticos: terapia con láser, campos magnéticos, terapia UHF.
Cualquier dolor en las articulaciones debe ser una señal de consulta inmediata con un médico. La terapia realizada en la etapa inicial de la artrosis detendrá la destrucción del cartílago y evitará la pérdida de rendimiento y discapacidad.
























